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27 sept 2008

Relajación excitante

Como ya explique en mi descripción, soy una persona a la que le gusta la relajación, el yoga y todas esas cosas. Hace tiempo asistía a un curso de este tipo, pero por falta de tiempo, lo dejé.

Hasta hace unas semanas que una amiga, me recomendó un nuevo curso, que se hacía por las noches, y pensé que aunque terminaba muy cansada del salón de masajes, me vendría bien.

Así que, allí me presenté dispuesta a disfrutar de la música relajante y los aromas del incienso. En la clase éramos cinco personas, por norma general, estos cursos se hacen con poca gente o de lo contrario sería muy difícil conseguir un ambiente relajado y sin tensiones ni alborotos.

Éramos dos chicas y tres chicos,.de diferentes edades, no me fijé muy bien en mis compañeros, pues en cuanto la vi entrar, a la profesora, ya no pude apartar la vista de ella.

Era una chica de pelo rizado, muy largo, de color calabaza, su tez era blanquecina, y sus ojos color azul cielo. Sobre sus mejillas jugueteaban unas simpáticas pequitas y sus labios eran finos y muy rosados. De cuerpo esbelto y bien proporcionado, piernas largas cubiertas por una falda suelta y larga, que a pesar de taparlas, dibujaban bien el contorno de sus caderas. Llevaba una camisa muy suelta de finos bordados y semi transparete, se podía apreciar sin ningún problema que no llevaba sostén.

Es de todos sabido, que para relajarse hay que llevar ropa suelta y cómoda pero no sabía que eso podía incluir el sostén, pero bueno para mí era algo maravilloso de ver y sabía que para el resto de mis compañeros también.

Echas las presentaciones, nos adjudicaron unas esteras de goma a cada uno y formando un círculo alrededor de ella, comenzó a explicarnos todas las técnicas que íbamos a aprender.

Mientras lo hacía, yo empezaba a imaginarme como sería su personalidad, gesticulaba mucho con las manos, aunque parecía muy segura de sí misma, sobretodo porque te miraba a los ojos cuando se dirigía a ti.

Cuando terminó la explicación, puso en marcha la mini cadena y una música puramente instrumental comenzó a sonar por el hilo musical del local. Con una cerilla prendió los bastones de incienso y se sentó en medio del circulo que los demás habíamos formado.

Comenzamos con algo sencillo, todos estirados boca arriba, relajados, tratando de soltar los músculos y dejándonos inundar por las suaves notas musicales. Ella nos revisaba uno a uno, comprobando que nuestras piernas y hombros estaban realmente sueltos. Cuando se acercó a mí y sentí su tacto sobre mis piernas, me estremecí.

Ella desprendía una energía que te envolvía sólo con mirarte, era tan sumamente sensual, que cualquiera caería rendido a sus encantos.

Una vez que nos revisó a todos, durante cinco minutos guardó silencio dejando que nos relajáramos por nosotros mismos, pasado ese tiempo, nos pidió que nos sentáramos, con la espalda bien recta pero sin tensarla.

Nos explicó que en esta postura se podía alcanzar un grado mayor de relajación y teníamos que aprender a hacerlo. De nuevo una vez que todos cerramos los ojos y nos concentramos en su voz y en sus indicaciones, ella fue uno por uno revisando nuestro estado de relajación.

Yo estaba tan centrada en los aromas y la música, que no la sentí acercarse hasta que sus firmes manos se posaron sobre mis hombros, debo reconocer que en cualquier otra situación me habría sobresaltado, pero esta vez no.

Sus finos dedos se deslizaron por mis hombros de una forma muy sensual, supuse que era parte de la tarea de tratar de relajarme, pero me di cuenta de que no era así, cuando me susurró algo al oído. Me dijo que se había dado cuenta en como la miraba desde el primer momento y que y también le resultaba atractiva.

Yo sonreí y ella me besó en la nuca, era muy excitante saber, que estábamos bajo el cobijo y la seguridad de que todos los demás permanecían con los ojos cerrados.

Su aliento seguía acariciando mi nuca y yo me empezaba a poner algo nerviosa, pero pronto sus manos pasaron a la acción y comenzaron a acariciarme el cuello y los hombros.

Ella se sentó detrás de mí, y pude notar sus pechos sobre mi espalda, eran tersos y firmes. Sus manos se deslizaron hacia las mías, que reposaban cerca de mi vientre y de allí pasaron a mis piernas. Con las puntas de sus dedos acarició mis desnudas rodillas, mientras sus labios me besaban en el cuello y los hombros.

Podía diferenciar su perfume de jazmín entre los fuertes olores de los inciensos, esa mezcla junto con la musica y sus caricias, empezaba a excitarme mucho. Trataba de disimular mi excitación, mordiéndome los labios para no dejar escapar ningún gemido delatador.

Pero cuando sus manos se acercaron a mi entrepierna pensé que ya no podría aguantar más. Jugaron con la tela de mi falda y con la piel de mis muslos.

En un susurro le pedí que desistiera en esa zona, pues terminarían por descubrirnos. Me hizo caso y apartó sus manos, para posarlas sobre mis senos.

Los apretó y acarició, suavemente, sus labios seguían besando mi cuello y mi mandíbula, suavemente me tumbó y giró mi cara, para besarme en los labios. Su sabor era dulce, como a manzana, y fresco como la menta.

Yo apenas podía reaccionar, sólo me dejaba llevar.

En esa posición, ella metió su mano por debajo de mi camisa, tocando la piel de mis senos. Mis pezones se endurecieron tan sólo con la idea de que ella me estaba tocando. Su pelo me hacia cosquillas en las mejillas y podía oler el jazmín más de cerca.

Su mano seguía acariciando mis senos, jugando con mis pezones, yo deseaba tocarla pero no quería que nos descubriesen.

En ese momento la música finalizó y yo me asusté, pero ella fue rápida y pidió a todos que mantuvieran los ojos cerrados y siguieran en ese estado.

Muy despacio me levanto, ella se arrodilló y nuevamente volvió a besar mis labios. Volvió a su posición y poco a poco nos hizo salir del estado de relajación. Tras esto todos compartimos impresiones y nos despedimos de ella hasta la próxima clase.

Estoy deseando volver...

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24 sept 2008

Las chicas Playboy ponen los cuernos a Hefner

Parece que Hugh Hefner es cada vez más objeto de exclusión por parte de sus chicas. La semana pasada diversos informes revelaron que una de las chicas de Hefner, Holly Madison, ha sido vista con el reconocido ilusionista Criss Angel, según Transworld Notice.
Además, otras de las novias de Hefner, Kendra Wilkinson fue vista en una cena romántica con Hans Baskett, que juega en el equipo de fútbol americano Aguilas de Filadelfia.
Kendra publicó en su página de My Space indicios sobre flamante romance con el jugador. “HB3 in Loooooooveeeee” escribió la conejita en su página web. Además, explica en su perfil su fanatismo por las Aguilas de Filadelfia.
Kendra es una estrella del programa The Girls Next Door, la serie que sigue las aventuras de Hugh y sus tres novias en el universo Playboy.

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21 sept 2008

LA MUJER DE ROJO

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20 sept 2008

Webcam de Carla

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19 sept 2008

Modelo italiana Raffaella Fico vende su virginidad a un millón de dólares



Raffaella Fico Fico, de 20 años, aseguró que quiere juntar un millón de euros para poder comprarse una casa en Roma y poder pagar las clases de actuación, según publica el sitio Telegraph.co.uk. "No sé lo que significa tener relaciones sexuales" aseguró la modelo a la revista y añadió que si el hombre que pone el dinero es feo intentará hacer todo más rápido.

La modelo y ex participante de la edición italiana de Gran hermano Raffaella Fico subasta su virginidad y expresa "no veo la hora de ver quién es el hombre que pagó por tenerme". "Si él no me gusta, entonces tomaré un vaso de vino para hacerlo y olvidarme del asunto" agregó la aspirante a actriz, nacida en Nápoles. Su familia insistió en que, a pesar de su buena apariencia y la imagen sexy, ella seguía siendo virgen.

"Ella nunca tuvo un novio, lo juro por mi madre que está grave. Ella es una devota católica y ora para el Padre Pío todas las noches", afirmó su hermano a la revista.

Raffaella Fico no es la primera mujer que subasta su virginidad en una gran suma. Una joven norteamericana de 18 años, Natalie Dylan, dijo recientemente que quiere cobrar 1 millón de dólares por tener sexo por primera vez, para poder pagar los honorarios de su colegio.

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El director de ‘Playboy’ quiere a Scarlett y Angelina en su portada



Scarlett Johansson y Angelina Jolie son las mujeres “más sexys del mundo”, según el director de la revista Playboy, que ha señalado que no le importaría que ambas actrices posaran para la portada de su publicación. Al parecer, el empresario está cansado de la imagen de sus míticas conejitas, llenas de silicona y con cuerpos espectaculares, y ahora preferiría que en su revista se viera “chicas que puedan ser la vecina de al lado, que parezcan naturales”.
Así, aunque él viva en su mansión rodeado de numerosas conejitas Playboy éstas no son lo que él desea para su revista actualmente. “No es por buscar glamour”, explica Hefner a Startrip. Y confirmó que, en 2006, tras el nacimiento de Shiloh, ya pidió a Angelina Jolie que posara para su publicación, una oferta que la protagonista de Changeling rechazó. Ella y Scarlett Johansson “son las mujeres más sexys del mundo”, reiteró el empresario estadounidense.
Sin embargo, Johansson no está muy de acuerdo con esta denominación. Eso sí, coincide con Hefner en que es una chica normal y que podría ser la vecina de cualquiera. Durante su asistencia a un acto en Los Angeles, la estrella señaló que jamás se sentirá “una diva” y que tiene “un estilo de vida muy modesto”. De ahí que tampoco se considere un icono de la moda como los expertos aseguran. “Me gusta cambiar mi imagen cada cierto tiempo y me divierte sacar mi lado femenino, pero esto no significa que me sienta un icono”.

“Sé que nunca llegaré a ser como una supermodelo”, señaló la protagonista de Vicky Cristina Barcelona, que afirmó que aún así está muy a gusto con su cuerpo, y utiliza los típicos trucos “de cualquier mujer” para resaltar sus encantos y disimular sus defectos. “Juego con mis curvas, me pongo pintalabios rojo y arreglo mi pelo. Intento ser lo más glamourosa que puedo”, explica.

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17 sept 2008

Lo prometido es deuda



Si os acordáis hace unos días os conté una experiencia con cam, con una chica que conocí por Internet en el crucero, y que días después me dedicó un sensual desnudo por cam.

Como le dije qué le pagaría con la misma moneda, ayer por la tarde me decidí a ello. Contacté con ella y comenzamos a charlar de cosas triviales y poco importantes.

Conforme avanzaba la conversación, fui insinuándole con sutileza el ponernos la cam, ella lo captó enseguida y nos la pusimos. Ella estaba preciosa, se había recogido el pelo, en dos graciosas coletas altas, como si de una colegiala se tratara.

Yo llevaba una camiseta de tirantes, sin sostén y el pelo suelto y mojado, pues aún hace un poco de calor aquí. Empezó a deshacerse en halagos conmigo y yo no hacía más que sonrojarme, siempre he sido muy vergonzosa aunque no lo parezca.

Ella no hacía más que hablar de lo mucho que le gustaba mi larga melena negra, y lo dulce que parecen mis ojos. Yo estaba deseando comenzar a desnudarme para ella, y pagarle lo que hizo el otro día por mí.

Mordí mis labios, por los nervios y ella lo encontró muy excitante e inocente. Ya no quise esperar más y enfoqué la cam a mis piernas. Me había puesto unos finos pantis de color blanco para darle más morbo. Mis piernas cruzadas se abrieron lentamente y una de ellas se apoyó con el pie en una leja del escritorio, así en alto, con mis manos acaricie mi muslo semi desnudo, introduje mis dedos por debajo del panti y empecé a bajarlo por mi rodilla y mi pantorrilla muy despacio.

Con la lengua lamí mi rodilla, cuando ya me había bajado el panti hasta el tobillo, donde lo dejé para continuar con el otro, repetí el proceso hasta tener los dos en los tobillos. Me levanté mostrándole la diminuta falda que me había puesto para ese momento, de color azul claro con pliegues y muy corta.

Mis manos se posaron sobre mi trasero, acariciándolo y apretándolo, mientras mi cadera se contoneaba al ritmo de una sensual música imaginaria.

Lentamente me fui bajando la falda, mostrándole el diminuto tanga que me había puesto. Jugué un poco con el, enredándolo con mis dedos. Me di la vuelta y con mucho cuidado me quité el tanga, tapando mi pubis, con los dedos de una mano.

Poco a poco fui quitándolos, mis mejillas se sonrojaron, cuando por fin deje ver mi entrepierna. Me acaricie con cuidado y dulzura, me sentía muy excitada, y por la mirada de ella, podía ver que también lo estaba.

Deje que observara mi pubis durante unos minutos, mientras lo acariciaba con la punta de los dedos. Entonces me senté de nuevo, y comencé a acariciarme los senos, con las dos manos, una de ellas la metí por debajo de la camiseta, no sabía cómo hacer esto más morboso hasta que, fijé mi vista en una pequeña botella de agua que tenía sobre el escritorio.

Sin pensarlo la destapé y me la tiré por encima, mojando toda la camiseta, la cual se transparentó, pude ver su cara de agradable sorpresa y una pícara sonrisa floreció de sus labios.

Seguí jugando con mis pechos y mis pezones que podían verse claramente a través de mi mojada camiseta. Cuando me di cuenta, que ella también se estaba acariciando, por lo visto no pudo reprimirse.

Me encantaba ver que ella disfrutaba con mi show. Me bajé los tirantes, acariciando mis hombros y apoyando mi mejilla en uno de ellos, con cara de inocente, me quité la camiseta por debajo, dejando al aire mis senos húmedos.

Los acerqué a la cam para que pudiera ver con detalles, como los acariciaba, como jugaba con mis pezones, ella no dejaba de escribirme, lo mucho que deseaba lamerlos y morderlos.

Yo cada vez, estaba más excitada, se podría decir que es igual de excitante verlo y hacerlo.

Bajé de nuevo mi cam, enfocando mi pubis, mis manos se dirigieron allí, para colmar de caricias mi entrepierna. Separé los labios de mi vagina, muy despacio, cuando se pudo ver mi clítoris, lo apreté como si de un botón se tratara, lo acaricié, humedecí mis dedos y continué jugando con el.

Con la otra mano me tocaba la parte interior de los muslos, lo cual me producía un gran placer.

Durante un buen rato estuve así, alternando mis caricias entre mi clítoris y la entrada a mi vagina. Cuando sentí que necesitaba introducirme los dedos, decidió dar por terminado el show. Apenas tenía tiempo, pues había quedado con una amiga, y esto se había alargado demasiado.

Me despedí de ella, con la sensación de haber pasado un rato sumamente agradable, y con la ilusión de que quizás con el tiempo, llegásemos a más. Quizás una cita de verdad...

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14 sept 2008

Tal vez amistad sincera....

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13 sept 2008

Webcam de Susana

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12 sept 2008

Volviendo al trabajo

Ya se acabaron las vacaciones y de vuelta al trabajo en la oficina y el salón de masajes. Ando un poco oxidada y el primer día le pedí a mi jefa que me dejará practicar un poco con alguna compañera.

Y así lo hicimos, Conchi se ofreció para ayudarme a coger práctica de nuevo, nos metimos en una de las salas y nos pusimos a ello.
Decidí que comenzaría con un masaje completo, para no perder mucho tiempo, así que la mande a desnudar detrás del biombo y que se tapara con la toalla.

Se tumbó en la camilla, puse la música y me prepare para untarle los aceites, enrollé su toalla hasta sus nalgas, donde se quedó cubriéndolas, unté mis manos con los aceites y los esparcí desde sus piernas, pasando por su espalda hasta sus hombros.

Una vez que toda su piel se embadurnó de aceites, comencé con el masaje. Sus hombros estaban realmente tensos y me centré mucho en ellos. Su cuello fino pero bien formado también acumulaba mucha tensión. No había perdido mucha práctica, ya que recordaba todos y cada uno de los movimientos necesarios para un masaje relajante.

Descendí hasta sus omoplatos desde donde me dirigí hacia su columna. Revisé cada vértebra con cuidado y atención, y después de un buen rato relajando la zona, me dediqué a sus piernas. Con eso ayudaría a que su circulación y drenaje fuera más eficaz.

No me había dado cuenta antes, pero Conchi tenía unas piernas preciosas, largas y contorneadas, morenas por el sol. Sus tobillos eran realmente sensuales, llevaba una de esas modernas pulseras de tobillo que decidí quitarle para no incomodar mi trabajo.

Mientras me centraba en sus piernas, un suave sopor me inundó, el hecho de acariciarlas me estaba excitando y mi pulso tembló por unos segundos, debía disimular como fuera para que ella no lo notará.

Pero me costaba mucho, las curvas de sus piernas me hipnotizaban de tal forma, que por un momento me quedé inmóvil observándola. Ella se inclinó y me miró sorprendida, me preguntó por qué hacía parado y sin pensar le respondí, que sus piernas eran tan sensuales que me había excitado.

Cuando me di cuenta de la metedura de pata, ya era un poco tarde, Conchi se había sentado sobre la camilla, de un salto y cubría su cuerpo con la toalla, parecía algo asustada.

Yo traté de explicarle que había sido un pequeño error, pero ella me interrumpió. Cogió mi mano y me acercó a ella. Ahora es cuando la que empezaba a asustarse era yo.

Me puse a temblar, pues esperaba una regañina por su parte, pero para sorpresa, no fue así. Me miró fijamente a los ojos, me acercó más a ella y me besó. La curiosidad pudo conmigo y le pregunté, por qué hacía eso y ella estaba felizmente casada.

Su respuesta fue contundente, quería probar cosas nuevas, y sinceramente, yo no era quien para negárselo. Ella con una seguridad en sí misma, que me sorprendía, me quitó la bata. Debajo de esta llevaba una blusa, ella me besó el cuello mientras uno a uno me los iba desabrochando.

Yo acariciaba sus muslos desnudos, suaves por los aceites y tan deseables... Ella me desnudó de cintura para arriba, mis senos aun cubiertos por el sostén, le resultaron muy apetecibles y no dudó en acariciarlos y besarlos con ansía. Casi me hacía daño, pero me gustaba.

Me quité el sostén despacio y con algo de vergüenza, para facilitarle las cosas. Hundió su cara en mis senos desnudos, su lengua lamió mi piel, con cierta timidez, pero resultaba muy erótico, verla, sus mejillas rosadas por la vergüenza, pero con esas ansías de probar nuevas experiencias.

Mis manos ya habían llegado hasta sus nalgas, y las acariciaba y apretaba con pasión, eran redondas y duras, muy jugosas.

Ella empezó a lamer mis pezones, haciendo que estos se endurecieran, jugó con ellos un buen rato, de mi boca ya comenzaban a escapar unos suaves gemidos cuando un toqué en la puerta nos sobresaltó.

Nuestra jefa ya nos reclamaba para empezar los turnos, ambas nos miramos con cara de inconformidad, y asentimos para levantarnos y vestirnos.

Le prometí que nunca contaría lo que allí había ocurrido y ella me pidió que algún día se volviera a repetir.



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10 sept 2008

La ex de Güiza muestra sus encantos en Interviú

Rocío Aranda, jerezana de 30 años, conoció al futbolista Dani Güiza, delantero del Fenerbahce turco y de la selección española, en Mallorca hace siete años. Se enamoraron, tuvieron un hijo en marzo de 2003, se casaron un año después y se separaron en febrero de 2006.
El divorcio definitivo llegó en mayo de 2007. Para cobrar la pensión alimenticia de su hijo, Rocío tuvo que pedir el embargo de la nómina del futbolista, mientras Dani empezaba una relación con la controvertida Nuria Bermúdez, con quien tiene otro hijo.
Mientras tanto esta semana la espectacular Rocío es la tapa de la revista española Interviú.

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9 sept 2008

Mi buena amiga Alicia ( VideoRelato )



Como ya dije en varias ocasiones, hace poco que comencé a moverme por el apasionante mundo de internet y los chats. Mientras viajaba en el crucero, pude conectarme desde allí y conocí a una chica muy simpática, nos dimos los messenger y hace un par de días volví a contactar con ella.

Nos enviamos las fotos de nuestras vacaciones y nos contamos las pequeñas aventuras que vivimos en ellas.

Mientras charlábamos, cada vez me entraba más curiosidad por ver como era, por escuchar su voz, ya que desde el crucero no podíamos porque no teníamos webcam allí.

No sabía como pedírselo ni en que momento de la conversación encajaría, pero me moría de ganas por verla.

Fue como si me leyera la mente, cuando de repente ella misma me pidió la cam. Me alegró mucho esa coincidencia y no dude en decirle que sí. Las conectamos y cuando su imagen apareció en mi pantalla me quedé alucinada. Era preciosa, muy linda, una chica no muy delgadita, su cara era redonda con unas mejillas sonrojadas que le daban un aspecto delicioso, sus ojos grandes de color miel eran muy vivos y alegres. Su piel tan blanca sin llegar a parecer mortecina resaltaba
Sus rosados labios, grandes y jugosos.

Me deshice en halagos con ella y ella conmigo, me costaba seguir la conversación pues sus ojos me tenían hipnotizada y su cuerpo despertaba en mí unos deseos muy sensuales.

Mientras chateamos en mi imaginación, desnudaba lentamente su cuerpo, acariciaba su piel y besaba su cuello, con suavidad y dedicación. Sus ojos me observaban con detenimiento y sus manos jugaban con mi cabello.

Pero algo me sacó de aquel sensual pensamiento, Alicia se había levantando y me daba la espalda en la cam., en el Chat me había dejado escrito algo: Tengo una sorpresa para ti.

Me sorprendió tal cosa, pues no tenía ni la menor idea de a que se podía referir, así que me mantuve atenta a la cam., ella seguía de espaldas y entonces comenzó a desnudarse.

Muy despacio se quitó la camiseta de tirantes color salmón y dejó su espalda al aire, tenía unos hombros bien formados, rectos y finos, su espalda me invitaba a recorrer su columna con la lengua.

Sus manos se dirigieron hacia su cintura y desabrocharon su pantalón, ella se lo quitó muy despacio, podía ver sus nalgas, redondas y prietas, cubiertas a duras penas por un tanga muy fino que dejaba muy poco a la imaginación.

Sus muslos tersos y contorneados eran preciosos, se dio la vuelta y pude ver su tanga por delante, tan transparente que parecía no llevar nada. Yo estaba muy excitada contemplando aquel maravilloso regalo, sus piernas interminables y su cintura perfecta, deseaba tanto tenerla a mi lado y poder hacerla mía.

Comenzó a acariciar sus ingles y a meter su mano por debajo de la tela del tanga, acariciando su suave pubis. Acto seguido tomó asiento de nuevo, y enfoco la cam. hacia sus senos aún cubiertos por el sostén.

Los acarició con delicadeza y posó sus manos en la espalda para quitarse el ya mencionado sostén. Sus pechos desafiaban las leyes de la gravedad, grandes y firmes se contoneaban con cada movimiento suyo. Se metió los dedos en la boca, los humedeció y comenzó a pasarlos por los senos, mojándolos cada vez más.

Sus pezones ya comenzaban a endurecerse y eso me excitaba cada vez más, quería poder acariciarlos y lamerlos con mi lengua, la cual estaba deseosa de sentir su piel.

Le había prometido que sólo observaría y me contuve las ganas de acariciarme en muchas ocasiones. Pero cuando la cam dirigió su objetivo hacía su entrepierna y pude ver como sus dedos traviesos apartaban el tanga, dejando a la vista su pubis, los sudores comenzaron a recorrer mi cuello.

Estaba tan excitada que el calor que mi propio cuerpo desprendía, me hizo sudar. Ella no se dio cuenta y siguió con su juego.

Acarició vivamente su clítoris, de su rosada vagina emergía un brillo causado por la segregación de fluidos debidos a la excitación que ella también sentía.

Inmediatamente introdujo con suavidad uno de sus dedos, lo mantuvo dentro unos segundos y continuó con el movimiento. Podía ver como su cuerpo se estremecía con cada entrada y salida.

Yo apenas podía aguantar el deseo de acariciarme, pero una promesa era una promesa.

Ella cada vez embestía sus dedos con más fuerza, casi podía escuchar en mi imaginación sus gemidos de placer, trataba de imaginar la sensación con la cual ella estaba disfrutando en ese momento.

Entonces su cuerpo comenzó a temblar, sus piernas se encogieron y su mano se detuvo. Había llegado al orgasmo y yo no había perdido detalle.

Pero no quiso mostrarme su húmedo sexo tras el orgasmo. Se enfocó de nuevo al rostro y con una sonrisa me preguntó si me había gustado el regalo. Yo no tenía palabras para describirlo, pero ella supo leerlo en mi expresión.

Antes de despedirnos, le prometí que algún día yo también le haría un regalo.
Mi amiga Alicia, preciosa, encantadora, sensual y sublime... Mi amiga Alicia.

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6 sept 2008

Deliciosas vacaciones

Siento no haber escrito este tiempo, pero como ya os imaginaréis he estado de vacaciones. Claro esta tengo que dar gracias por tener una vida llena de situaciones tan deliciosas como la que os voy a contar.

Junto a un par de amigas, decidimos irnos de crucero este verano, una ruta por el mediterráneo, Roma, Grecia, Cerdeña, etc, etc. Pudimos ver las ruinas griegas, el coliseo romano y la torre inclinada, además estuvimos en Mónaco y en el vaticano. Lugares preciosos con una rica arquitectura. Hicimos miles de fotos que pronto colgaré en el blog.

Pero estos maravillosos paisajes no fue lo único increíble del viaje, lo mejor ocurrió en el barco.

Normalmente, las estancias en el barco las pasábamos entre la piscina, el jacuzzi y el buffet, pero aquel día me fui yo sola a la biblioteca, si tienen una, y escoger un par de libros para leer en el camarote. Mientras buscaba absorta fijándome en los títulos de los libros, no me di cuenta de que mi mano se cruzó con la de un desconocido. Nos miramos con sorpresa, era un chico joven algo menor que yo, pelo castaño y largo el cual le daba ese aspecto tan juvenil, con unos ojos verdes preciosos, como el mar al atardecer.

Me regaló una tímida sonrisa y yo le respondí de igual manera, al parecer nos habíamos fijado en el mismo libro, el siendo muy caballeroso me cedió el libro, pero a cambio me pidió una cita. Por un momento no quise aceptar, pero pensé que estábamos en un crucero, lleno de gente, que podía pasar...

Me cito a media noche, en la cubierta, en la piscina. Me moría de ganas de contárselo a las chicas, pero era mejor guardarlo en secreto hasta pasada la velada.

Me puse mi mejor traje de baño, un precioso bikini de color plateado que unía las dos piezas con una cadena sobre mí estómago, me tape la cintura con un pareo ya que hacia algo de fresco en alta mar.

Mientras las chicas se duchaban y preparaban para irse a la sala de fiesta, yo salí a escondidas del camarote y me fui hacia la piscina, aún no eran las 12 así que me senté en el borde de la piscina a esperar.

Mis pies tocaban la fresca agua y mi cuerpo empezó a temblar de frío, entonces sentí como una cálida y fina manta se posaba sobre mis hombros. Era el chico de la biblioteca que me abrigaba con ella.

Se sentó a mi lado y comenzamos a charlar, me contó que todos los años hacia un crucero el sólo, me pregunté por qué solo, siempre es mejor viajar en compañía, pero no me quiso contestar, siguió explicándome la cantidad de sitios que había visitado.

Mientras el me describía lo bello que es Florencia, la magia de Egipto y mil lugares más, yo miraba las estrellas. Era precioso, a pesar de las luces de cubierta el cielo se podía contemplar de maravilla el cielo estrellado.

De repente el dejo de hablar, yo le miré y con una sonrisa me invitó a meternos en la piscina. Aunque hacia algo de frío, me apetecía realmente darme un baño.

Él se metió primero y extendió su mano para ayudarme a entrar. El agua estaba realmente fría pero la compañía empezaba a resultar realmente agrádale.

Apoye mi espalda en el borde de la piscina y extendí mis piernas, el suavemente las sujeto para ayudarme a flotar. Sus ojos recorrieron mi cuerpo con lentitud y eso hizo ponerme la piel de gallina. Su mirada era profunda e intrigante y me excitaba la idea de que le gustara mi cuerpo.

Todo era muy excitante, solos en aquella enorme piscina con el manto estrellado de la noche cubriéndonos, la musica de la sala de fiesta llegaba suave a nuestros oídos, parecía la noche perfecta.

Sus manos comenzaron a acariciar mis piernas, con mucha suavidad, se detuvo en mis rodillas, las separó lentamente y se metió en medio. Se acercó a mí y me hizo rodearle la cintura con ellas. Me miró fijamente y me regalo un delicioso abrazo.

Su cuerpo era cálido en comparación con el agua de la piscina que seguía muy fría. Sus fuertes brazos me rodeaban con una increíble suavidad, nuestros ojos se cruzaron, los suyos brillaban con el reflejo de la luna y no puede esperar más, mis labios se acercaron a los suyos, fundiéndose ambos en un largo beso.

Apreté su cintura contra mí, con mis piernas, y pude notar como su sexo erecto empujaba mi pubis, aquello me excitó más aún y nuestras lenguas comenzaron un masaje privado lleno de calidez y una humedecida pasión.

Sus manos apretaron mis muslos con firmeza, y sus labios besaron mi pecho, yo me aferraba a sus hombros mientras disfrutaba cuando su lengua se adentró en mis senos. Con una de sus manos me desato la parte de arriba del bikini dejando libres mis pechos.

Soltó mis muslos y agarró mis pechos con firmeza, su lengua resbaló sobre la piel humedecida por el agua y se detuvo en mis pezones, los mordió con cuidado, yo acariciaba su pelo rizado y mojado y arqueaba mi espalda de placer.

Se arrodilló quedando su cara frente a mi pubis, estábamos en las escaleras de la piscina. Con las manos acarició mi cintura y sus dedos jugaban con la tela del tanga del bikini, hundió su cabeza en el agua y me lo quitó con cuidado, beso tímidamente mi pubis desnudo bajo el agua.

Me preparaba para tener una de las mejores experiencias sexuales del verano, cuando unas voces familiares me llamaron la atención. Eran las chicas que me buscaban. Con prisas y las mejillas sonrojadas de la vergüenza, me puse de nuevo el bikini y disimulamos todo lo posible.

Las chicas llegaron entre risas hasta la piscina, y me riñeron por no haberlas avisado. Total que las chicas se metieron en la piscina con nosotros y no pudimos hacer nada más. Pasamos el resto de la velada entre juegos y risas.

Cuando llegó la hora de despedirnos, volví a quedar con aquel chico, pero esto os lo contaré en otra ocasión.

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2 sept 2008

Gemma Mengual luce tipo en Interviú

Gemma Mengual ha regresado de Pekín con la misión cumplida, dos merecidas medallas de plata en sincronizada que saben a oro. Y con la satisfación del trabajo bien hecho, la nadadora ha cambiado el bañador de competición por el bikini, y ha puesto rumbo a Ibiza.
Allí la han descubierto los fotógrafos de la revista Interviú, que abre esta semana su portada con una imagen de la nadadora catalana haciendo topless en uno de los arenales de la isla ibicenca.

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25 ago 2008

CHICAS MESSENGER

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24 ago 2008

LA WEBCAN DE MI AMIGA LAURA

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30 jul 2008

MASAJE SENSUAL.Recomendado.VideoClip

Es un masaje muy sensual, te relaja mucho y el aceite provoca que sea tan sensitivo y plancentero.Te lo recomiendo

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29 jul 2008

En las "redes" de la pasión

Tras mi primera experiencia en los chats y aunque no fue tal y como esperaba, decidí probar suerte de nuevo. Pero esta vez no fui al mismo Chat, anduve buscando por la red, hasta que encontré uno que resultaba muy llamativo.

Me colé en la sala principal y estaba tan animada como la anterior, el tema principal eran las relaciones a distancia a través de Internet. Todos opinaban de forma muy respetuosa y ordenada, resulta difícil encontrar chats así.

La mayoría de las chicas opinaban que es difícil mantener una relación así, pero que puede resultar muy satisfactorio si se posee la suficiente paciencia y existe un gran amor entre ambos. Sin embargo, los hombres opinaban más que, una relación así solo lleva a la posibilidad de que las infidelidades sean más asiduas.

Pero me llamo la atención el comentario de un chico, el cual exponía que este tipo de relaciones, pueden llegar muy lejos, siempre que la sinceridad y la confianza sean completas, a lo que respondí que estaba totalmente de acuerdo con él.

Acto seguido me apareció un privado suyo, donde directamente me preguntaba quien era yo y que nunca me había visto por aquel chat, le explique que era principiante en esto de los chats y que me había llamado mucho la atención el tema principal que se estaba tratando.

Me comentó que para el ya se hacía monótono y algo aburrido, demasiado tiempo en chats similares y que ya comenzaba a perder el interés. Continuamos charlando de todo un poco, hasta que me pregunto que tal habían sido mis otras experiencias en otros chats.

Aunque me daba vergüenza le conté lo que me ocurrió con aquel chico, detalle a detalle le relaté como acabamos haciendo cibersexo, y para mi asombro, el no se sorprendió. Me dijo que aquello era más habitual de lo que yo me podía imaginar.

Me contó que el también lo había hecho en alguna que otra ocasión y que normalmente no volvía a saber nada de esas personas, aquello me alivio en cierta manera, ya que empezaba a darle muchas vueltas a la extraña desaparición de aquel chico.

La conversación tomó entonces un tono más picantón y divertido, ambos comenzamos a contarnos, que es lo que más nos gustaba en la cama, pero noté algo extraño en sus palabras, eran algo ambiguas.

Conforme avanzaba la conversación, tenia la sensación de que había algo que no me cuadraba, la curiosidad por aquella persona empezó a ser tan fuerte, que pocos minutos después le pedí la Web cam. El no se negó y nos mandamos los messenger, entonces conectó su cam y pude descubrir que era aquello que no me cuadraba, no era un hombre, si no una chica.

No salía de mi asombro, pero tampoco podía reclamarle nada, pues en ningún momento le pregunte su sexo ni su nombre y di por sentado que era un chico. Le conté mis ideas y empezó a reírse.

Era muy guapa, tenía unos labios gruesos y muy sensuales, rubia de pelo corto y ojos claros, azules o grises, no alcanzaba a distinguirlo bien. Me enamoro su carita angelical, con esa tez tan clara y sus pómulos rosaditos por la vergüenza, supuse.

Ella me pidió mi Web cam y yo encantada la conecté. Cuando me vio, dijo que era realmente bonita, le gustaba mi pelo largo y sedoso y mis ojos pardos, casi achinados. No pude evitar sonrojarme y eso le gustó más aún.

Pronto comenzamos con las insinuaciones, me decía que no llevaba sostén y yo me moría por ver si eso era cierto o no, debió notarlo en mis gestos cuando me pregunto si no me lo creía. Con una sonrisa le respondí que me gustaría ver si eso era cierto o no.

Acto seguido se quitó la camiseta de tirantes de color azul que llevaba puesta y dejo sus senos al aire, completamente desnudos. Eran muy redondos y tersos, me gustaban sus formas, deseaba poder acariciarlos.

Ella los tomo entre sus manos con delicadeza y los acaricio suavemente, yo no podía apartar la mirada de la pantalla, se hizo el silencio y como si de telepatía se tratase ambas sabíamos lo que hacer.

Yo me quite mi camiseta y acaricie la tela de mi sostén, cerca de mis pezones, con la punta de los dedos, muy despacio, dibujando cada puntillaza del encaje que los cubría.

Ella continuaba con sus caricias, apretando con cuidado sus pezones y masajeándolos hasta que estos estuvieron erectos. Yo me desabroche el mío y muy despacio fui desnudando mis senos, poco a poco, disfrutando de cada caricia que mis dedos les dedicaban.

Mi piel se erizaba cada vez que la miraba acariciarse, mi lengua ansiaba poder deslizarse por su piel, sentir su sabor y escucharla gemir de placer.

Ella fue más lejos, inclino su cámara hacia su entrepierna y pude ver que apenas llevaba un diminuto tanga de color blanco. Sus dedos comenzaron a rondar su ingle, sus uñas largas y bien cuidadas arañaban con cuidado la tela de aquel tanga.

Mis ojos seguían sin cesar el movimiento de sus dedos, pronto estos se metieron por debajo de la tela y la apartaron, pude ver con claridad su clítoris y no pude evitar imaginándome lamiéndolo y besándolo.

Estaba muy excitada y por lo que podía ver, ella también. Se llevó uno de sus dedos a la boca y así, humedecido, se dispuso a introducirlo en su vagina, mientras que con la otra mano, continuaba acariciando su clítoris.

La visión de aquel dedo, dentro de ella, hizo que mi entrepierna se humedeciera de excitación. Lo introducía con suma delicadeza y su cuerpo se estremecía cada vez que lo hacia.

Su sexo húmedo tenia un aspecto jugoso y apetecible, acariciaba sus labios menores y volvía a introducirlo dentro, realmente ella estaba disfrutando y yo también.

De repente la pantalla se volvió negra y toda la luz de la casa se apagó, había sido un apagón en todo el edificio. Me puse nerviosa, no quería que pensara que me había largado sin más.

Durante media hora estuve allí sentada esperando, hasta que por fin la luz volvió. Inmediatamente conecte el msn esperando verla, pero por desgracia ella ya no estaba.

Por suerte tenia su dirección de correo electrónico y le envié uno explicando lo sucedido. Espero que algún día lo lea y pueda verla de nuevo. No dejo de pensar en sus preciosos senos y en lo excitada que estaba al verlos.



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27 jul 2008

UN BUEN MASAJE RELAJANTE

Deberiamos cada semana como minimo hacernos un buen masaje, va bien para el cuerpo y la mente. Hay semanas que me hacen hasta 3 masajes.

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De nuevo en el salón de masajes

Me gusta trabajar en el salón porque, siendo sincera, me ocurren cosas muy excitantes allí. Ya os he contado algunas de ellas, pero recientemente me ocurrió otra.

Como de costumbre me dispuse a recoger bien mi sala, pues ya había terminado mi turno, pero mi jefa me llamó para pedirme que me quedara a atender a un cliente más que había llegado a última hora y como me viene bien el dinero, y a pesar de que estaba agotada acepté.

Era un hombre de mediana edad, unos 35 ó 40 años, su aspecto era un poco descuidado, tenía barba de unos 4 ó 5 días, aunque iba bien vestido, parecía un poco apesadumbrado, pero como mi trabajo no es el de psicóloga, simplemente me dedique a darle el masaje que pedía.

Se desnudó de cintura para arriba y se tumbó en la camilla, me sorprendió al darme cuenta que a pesar de su desaliñado aspecto, este hombre se depilaba la espalda.

Era curioso ver como descuidaba su aspecto exterior, pero su cuerpo estaba bien formado y cuidado, se notaba que practicaba ejercicio regularmente. Su piel era suave y perfumada por lo que seguro se la trataba con alguna loción.

Mientras me hundía en todas aquellas ideas tratando de buscar una explicación, le esparcía el aceite por aquella fornida espalda, sentí que estaba dolorido, pues cada vez que apretaba mis dedos contra su columna, este se encogía del dolor.

Pero por lo que pude observar, no era un dolor físico, si no un dolor sentimental, me temía que ese pobre hombre estaba pasando por un mal momento, pero no me atreví a mediar palabra alguna.

Hasta que sin venir a cuento, aquel hombre me hizo una pregunta que me dejo estupefacta durante unos segundos, me pregunto si me resultaba atractivo. Sinceramente, si lo era, tenía unos enormes ojos verdes, era rubio y las facciones de su rostro estaban muy marcadas, incluso me encantaba el hoyuelo que tenía en la barbilla.

Mi respuesta fue un rotundo sí, seguida de una convincente explicación, a lo cual él se dio la vuelta, cogió una de mis manos y me miró fijamente, yo me quedé inmóvil. Entonces me dijo, que si eso era cierto, entonces que mantuviera relaciones con él, ahora en ese momento.

Yo me reí y él se asombró. Me desabroche la bata sin dejar de mirarle a los ojos, y el no salía de su asombro, mientras lo hacía acerqué mis labios a su oído y le susurre que no me iba a acostar con él, pero podía demostrarle de otras formas, que decía la verdad.

Por primera vez en todo el tiempo que llevábamos allí, lo vi sonreír, eso me agradó mucho. Sin cortarme un pelo me subí a la camilla y me senté sobre su cintura, cuando él fue a tocarme, me negué a que lo hiciera, esta vez sólo sería un espectáculo visual.

Mis manos se deslizaron por el borde de mi falda, sacando hacia afuera la blusa y se introdujeron por debajo, levantándola mientras acariciaba mi abdomen, dejando al aire mi tímido ombligo.

Andrés que así se llamaba el hombre, sintió de nuevo el deseo de acariciarme, pero nuevamente le detuve, con una pícara sonrisa.

Muy despacio me fui desabrochando los botones y poco a poco iba descubriendo más centímetros de mi piel, cuando llegué a la altura de mis senos, me paré y mi cadera empezó a contonearse, podía sentir su sexo duro, a pesar de los vaqueros que él llevaba puestos.

Continué en mi marcha hacia mis senos, pero esta vez más despacio, deleitándome en cada botón, miraba furtivamente a Andrés, quería ver como sus ojos se abrían cada vez más, a medida que me acercaba a los últimos botones.

Una vez que mi blusa quedó abierta y mis senos asomaban, me incline sobre él, y acerqué mis senos a sus labios, pero no dejé ni que los rozará, su miembro cada vez estaba más duro, casi podía sentir hasta el calor que este desprendía.

Me volví a poner recta y desabroche el sostén, dejé que los tirantes cayeran de mis hombros y mantuve mis pechos cubiertos un poco más.
Le sonreí de nuevo y poco a poco fui separando una de mis manos llevándome la parte del sostén que aún cubría mi seno. Hice lo mismo con la otra, hasta que ambos pechos quedaron al aire.

Mis pezones ya endurecidos y sonrosados pedían caricias a gritos, Andrés no hacía más que morderse los labios y empujar su cadera hacia arriba para tener un mayor contacto con mi pubis.

Con la punta de mis dedos, apreté suavemente mis pequeños pezones y comencé a acariciarlos muy suavemente, mi cadera no dejaba de contonearse y Andrés incluso ya comenzaba a sudar.

Pero lo mejor vendría ahora, mientras con una mano seguía tocándome los senos, dibujando su forma con la yema de los dedos, con la otra ya había bajado la cremallera de mi pantalón.

Le hice una señal para que fijara su vista en mi cintura, y un sonoro madre mía! salió de sus labios. Mi mano ya se había adentrado hasta mi entrepierna, por debajo del tanga, pero como me resultaba algo incómodo, me baje los pantalones hasta las rodillas.

Una vez que ya estaba más cómoda, mis manos jugaron con mis ingles y mi cadera seguía con su hipnótico contoneo. Yo misma estaba deseosa de acariciar mi pubis y no perdí más tiempo, mis dedos se introdujeron nuevamente por dentro del tanga, hasta llegar a mi clítoris, el cual ya estaba muy húmedo.

Lo apreté y acaricié, una y otra vez, toqué los labios que protegen mi vagina, despacio, lentamente, mi rostro reflejaba el placer que aquello me producía.

Miré a Andrés con cara de deseo y él entendió enseguida lo que pensaba hacer, saque mis dedos y le invite a que los lamiera, no dudo ni por un momento, su lengua se deslizó por ellos, sus labios los apretaron y siguió lamiéndolos dentro de su boca.

Pero yo quería darles otro uso y los saque para introducirlos otra vez debajo del tanga, pero esta vez no se detuvieron en mi clítoris, continuaron hasta mi vagina y una vez allí, los introduje lentamente, al tiempo que de mis labios se escapaba un tímido gemido.

Mi vagina estaba muy húmeda y mis dedos se deslizaban sin problemas dentro de ella, me contoneaba al mismo ritmo, para aumentar la sensación de placer. Entonces Andrés inclinó su cabeza hacia atrás, mordiéndose los labios para no gemir. Yo me quedé muy sorprendida, cuando sentí una sensación extraña en mi entrepierna.

Bajé la mirada y pude ver con asombro, que pantalón estaba manchado, el pobre no había podido evitar eyacular. Traté de que la situación fuera lo menos vergonzosa posible, me levante y me vestí y le ofrecí una toalla humedecida para que se limpiara y otra para que se cubriese mientras los pantalones se secaran.

Él estaba muy avergonzado, y yo no quería que se sintiera así, por lo que le dije que seguiríamos con el masaje. Por suerte el pantalón se secó a tiempo y pudo irse de allí como si nada hubiera pasado.

Fue muy divertido excitar a Andrés hasta que ya no pudo más, la lástima es que desde aquel día no le he vuelto a ver.

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